¿Por qué las clases para principiantes comienzan con posturas de pie en Iyengar Yoga?
- Leonid Berbesi
- 13 mar
- 2 Min. de lectura

Geeta S. Iyengar
En Iyengar Yoga, las clases para principiantes comienzan con āsanas de pie porque estas proporcionan una base fundamental para el desarrollo de la práctica. A diferencia de otras tradiciones donde se inicia con posturas sentadas o supinas, en Iyengar se enfatiza que el practicante ya ha pasado por la etapa de desarrollo inicial del cuerpo y la postura erguida permite un trabajo más consciente.
Beneficios de las posturas de pie
Las āsanas de pie no solo fortalecen el cuerpo, sino que también desarrollan la atención, el equilibrio y la estabilidad. Estas posturas preparan el cuerpo y la mente, permitiendo que el practicante se vuelva más consciente de su estructura corporal, su respiración y sus ajustes internos.
Estado de alerta y activación
Las posturas de pie eliminan la inercia (tamas), fomentan la acción (rajas) y conducen a la estabilidad (sattva).
Generan energía vital en lugar de llevar al letargo, como puede ocurrir al comenzar con posturas pasivas.
Desarrollo de disciplina y determinación
Exigen esfuerzo, compromiso y un sentido de autoobservación, elementos clave en la evolución de la práctica.
Conciencia y conexión entre cuerpo y mente
La mente debe estar involucrada en cada ajuste, permitiendo al practicante notar asimetrías y desequilibrios en su cuerpo.
Se desarrolla una percepción comparativa: un lado puede sentirse más fuerte o estable que el otro, lo que lleva a un trabajo de autocorrección y ajuste consciente.
Preparación para el prāṇāyāma
Expandir el tórax en posturas como Urdhva Hastāsana y Vṛkṣāsana abre la caja torácica, facilitando una respiración más profunda.
La mente se calma y el cuerpo se equilibra, creando el ambiente adecuado para la práctica del prāṇāyāma.
Impacto fisiológico de las posturas de pie
Las posturas de pie tienen un efecto directo y positivo en la circulación sanguínea y el sistema nervioso.
Aumentan el flujo sanguíneo al cerebro, mejorando la oxigenación y la claridad mental.
La médula oblonga regula el flujo sanguíneo para evitar un impacto abrupto en el cerebro.
Mejoran la postura al fortalecer la columna vertebral, los músculos y las articulaciones.
Fomentan la estabilidad neuromuscular, ya que los hemisferios cerebrales trabajan en la coordinación de los dos lados del cuerpo.
Recuperación y relajación en la práctica
Después de mantener posturas de pie durante períodos prolongados, los practicantes pueden experimentar fatiga o mareo. Para evitarlo, los profesores incluyen flexiones hacia adelante, como:
Uttānāsana
Adho Mukha Śvānāsana
Pārśvottānāsana
Prasārita Pādottānāsana
Estas posturas ayudan a relajar la base del cráneo, liberar la tensión del cuello y restaurar la circulación sanguínea, promoviendo una sensación de descanso y equilibrio.
Conclusión
Las āsanas de pie son fundamentales en Iyengar Yoga, ya que proporcionan energía, estabilidad y conciencia corporal. Funcionan como una base estructural y fisiológica para la práctica del prāṇāyāma y otras técnicas avanzadas. Sin una preparación adecuada, la práctica carece de soporte y dirección.
Comenzar con posturas de pie fortalece el cuerpo, equilibra la mente y prepara al practicante para una evolución segura y consciente en el yoga.
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